Entre la historia y la leyenda

La tradición oral trasmite que allá por el siglo III d.c estos dos hermanos, hijos de San Marcelo y Santa Nonia fueron martirizados en las inmediaciones de Cea.

Cuentan que “Habiendo llegado Ático un día a la guarnición romana de Cea, dos jóvenes, Facundo y Primitivo, fueron acusados por un sofista mago de que eran cristianos, buscados y traídos a la presencia del cónsul y viendo que sus ejemplos y consejos no surtían los efectos esperados, ordenó darles tormento en la prisión.

Arca de plata de reliquias de los Santos Facundo y Primitivo

Persistiendo firmes los dos jóvenes en la confesión de su fe, Ático multiplicó en ellos las más crueles torturas, desde el horno encendido al que fueros arrojados, hasta hacerles beber una pócima mortal que aquellos apuraron sin que les hiciera daño alguno, lo que motivo la conversión del sofista acusador.
Fueron terribles los tormentos, incluso se les colgó de un hastial muy alto, cabeza abajo, del que se les bajó cuando se les creyó ya muertos; pero el pasmo de los circunstantes rayó casi en asonada, cuando la muchedumbre les vio indemnes y curados, mientras uno de la multitud exclamó estar viendo a dos seres divinos que traían por los aires sendas palmas y coronas para Facundo y Primitivo. Oído lo cual, ordenó Ático que les fueran cortadas las cabezas, para impedir la proclamada coronación, brotando de los cuellos mutilados sangre y agua. Acto seguido los sagrados restos fueron arrojados al río Cea”.


Algunos cristianos que habían presenciado su martirio y sus milagros, bajaron buscándolos río abajo, hasta encontrarlos en un lugar inhabitado, donde el río hacía un recodo y donde el caudal de su corriente los había dejado entre mimbreras y espadañas. Precisamente allí y donde, algún día, habría de surgir la abadía y la Villa de Sahagún, dieron sepultura aquellos cristianos mártires de Cristo.
La villa debe su nombre a su origen como lugar donde se sepultaron los restos de los Santos Facundo y Primitivo, a los que la piedad cristiana llamó Domnos Sanctos (Señores Santos), Facundo y Primitivo. En el lugar de su enterramiento se levantó un templo bajo su advocación, apareciendo en las fuentes como «Sanctus Facundus», «SanctFagunt» y «SantFagun», el cual derivaría en «Safagun», donde la ‘f’ perdió su sonoridad para convertirse en ‘h’ muda, resultando el actual topónimo de Sahagún.


Hoy en día, las reliquias se encuentran en una urna de plata, en lo alto del altar mayor de la iglesia de San Juan de Sahagún.Cada año, los vecinos de Sahagún el 27 de noviembre renuevan los votos de estos dos mártires.